Gota De Lluvia

Gota De Lluvia

¿Has amado a alguien? –embriagado por la afluencia de sentimientos, pregunto.

-Así como se escribe en los libros, sí.

-Trata entonces de sentir todo, incluso el ritmo de nuestros ímpetus y pinta con frases sobre un lienzo imaginario aquello que resuene como un himno desde tu espíritu, desde tu corazón, desde tus entrañas. Busca y encuentra su propia melodía a cada sensación que te producen mis besos y mis caricias. Yo soy ahora un instrumento que dirigirás a tu gusto para producir una sinfonía. Digítame como te plazca y crea tus primeros acordes. No pienses, no razones, improvisa sin miedo cada nota y píntala sobre ese lienzo aún en blanco. Llénalo de dulzura, de furia, de dolor y sobre todo de placer. Haz poesía. ¿Lo entiendes? Hazla ahora’. La noche se apodera de la habitación y nos es cómplice e infinita.
En la relatividad del tiempo; la relatividad del ser y estar aquí ahora en nuestro lecho amándonos.

-Acércate. Construí un castillo de arena sobre la playa y así vivir en una de sus torres. Hace tiempo abandoné la ciudad encendida sobre los acantilados, aquella en cuyas grandes avenidas y estrechas callejuelas nos contiene pero aún no nos comparte. Si te escondes cuando el Sol se apaga la Luna puede iluminarte. Eres tan linda a contraluz. No difumines tu rostro con la brisa del mar. Sirena del crepúsculo, búscame. Tarde puede ser mi nombre pero déjame acariciar al menos tu rostro. Cántame o susúrrame al oído la frescura de tu belleza. ¿Qué hora es? Tan temprano para ti. Deja que me acerque. Ondula tus bordes. Con tu aliento esparce mis partículas hacia el infinito. Hazme pertenecer al todo y ser libre de las partes. Habitar en los espacios, al otro lado de mis muros. Quédate a mi lado en este sueño al menos hasta el amanecer. Contemplemos la mar: dos amantes abrazados bajo las sábanas, rodando y rodando, desde el otro lado del mundo, haciéndose el amor. ¿Cuál es tu nombre? ¿Me prometes volver en otro sueño? Aquí estaré siempre en mi castillo. Esperando en el romper de cada ola las huellas de tus pasos en la arena mojada; tal vez para contemplar otra noche estrellada o quizá para recorrer los caminos del mundo tomados de la mano.

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