Al PUEBLO | PAMELA JANET RODRIGUEZ | PERÚ

Al pueblo
Empalada, hice
de mi vida un sendero
una mano en la pedriza.
Juraría, que he sangrado,
montando en nácar
el sol de mi pueblo,
portando en la senda
reposando, a mi diestra
voluntad, gracia y fuerza
y en una pizca de sal
un leve toque de arresto.
No manosees el brote indefenso
porque entre hierbas seca da brillo
como ante la yesca al fin de la vida
al fuego se arriesga
ya arde, ya tiembla;
A subversión de quiméricas,
aviva un equinoccio para el brío
recorre una brizna,
de la última ofensiva
trae esfuerzo
¡Oh!, mi pueblo más puro y más sereno
un rayo de dolor dentro del pecho.
Cruel paleta de colores
y sangre en las verdes praderas
enflorará el valor en el desierto,
en esta futilidad de gobiernos.
¿Qué historia cruel recitara la metralla?
para pelear guerra mercenaria….
En el foso raíces exhortadas
Venciendo el silencio agobiado
broto un día la lengua eterna de mi antepasado;
Endeble tallo, que se congela en un bostezo
por un mísero traidor rastrero.
Ruda es la fraga
de la que emerge la campana,
liga de color rojo puro
y de blanco, dócil y ligero;
la llevó clavada entre el puño y la frente en alta
pues no optó por el silencio
artilugio que no es remedio
marea alta y mar adentro
para redescubrir las ganas sublevadas
cara-cara al horizonte
a la espera de la madrugada.

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