poeta inca

“Los poetas no tienen pudor de sus aventuras; las explotan".. —Nietszche. "Afuera nunca compro sueños serios mucho menos si ya son usados. Mis sietes corazones rotos laten bien de frente nunca de costado"

Mis aguas vuelven a encauzarse.

“Desearía estar sobrio

Para poder ver claramente

que la lluvia se ha ido.”(J.B)

recuerdos-2

Para mis queridas amigas  y compañeras de estudio del recordado colegio secundario de mujeres “Angélica Palma Roma”

Mis aguas vuelven a encauzarse.

Pescando buñuelos en tardes de chelo

retornan en mi mente

los ficus de joven bosque

remembranzas juveniles, jocundas,

oriundas de abriles;

Pintados en campos de colores párvulo.

Mi jardín aun conserva

el simiente de primaveras

en verdes campos, vestigios aquellos.

El aire que sopla, me trae a la memoria aquellos años

de juventud que aun titila;

deposito de antaño que aun palpita,

en follaje de oro, robledal y brizna.

Siento en mis manos la nieve vieja y el terreno seco.

Se extraviaron palabras con el pasar de prisa.

Recuerdo bien, fue nuestro tiempo un aliado.

Si hubiéramos cruzado la orilla

el mar y sus olas no hubieran desandando el olvido

y la savia de los bosques absorbería liquidas reliquias.

Voy cocinando candidez en sartén hirviendo

para el sazonar de recuerdos.

¿Recuerdas nuestras danzas bajo el alba del día?:

– yo te recuerdo sin prisa.

Lo que el valor me negó.

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Ahora que quiero escribir,
quiero decir
lo que el valor me negó,
quiero atrapar los momentos
cautivos en sus manos;
ahora que el ayer es lo hermoso,
ahora que es hoy.
.. ..
¿Que son ahora un abrazo, y un feliz día papá?
ahora hermosos recuerdos,
ahora frío y lluvia,
soledad.
.. ..
En fuegos intensos
creída de mí,
creída en un sueño
desperté….
y en un cielo despejado,
como tiempo de llover,
recordaba sus palabras,
me decía:
¡Se simple bailarina de la vida!
monte abajo, monte arriba
sin perder esa sonrisa,
que entre rocas vislumbre.
Monte arriba haste el paso
de cualquier tarde a la deriva.

Monte abajo, la ladera,
la voz de un invierno abismal,
sin el son de sus palabras,
sin la audacia de su alma,
de su sonrisa real;
bendecida por su don,
acunada por su abrazo.
Se abrirá la escalera al cielo,
habrá luceros en el alba,
por el amigo, padre eterno y amoroso
que estuvo y siempre estará.

Escrito en memoria de mi padre.

La voz de Juan Gonzalo Rose – Poeta Peruano

La voz de Juan Gonzalo

Desde que Don Felipe Pinglo Alva colocara las cimientes de lo que hoy convenimos en llamar música criolla, los poetas, pintores y artistas en general siempre se han mostrado cercanos a ella. Quizá por las noches de bohemia y las inacabables jaranas ensalzadas y, luego, ahogadas en vasos de alcohol o, también, quizá por sus letras sencillas y profundas. En ese territorio habitaba Juan Gonzalo Rose..

Ha de haberse sentido solo y triste el poeta. La memoria parece a veces engañarnos, su dibujo no pertenece al pasado, sino al preciso momento en el cual se existe con todas las cosas que rodean el cuarto y que se encaraman sobre la mesa vacía. Las sombras se proyectan en una luna encendida y el cuadro sobre papel, que el poeta con afecto ha presentido, se consuma. Entonces su voz existe, se abre un camino de luz en cada objeto que adiciona su íntima vibración al espacio, conjugando luego un solo y débil sonido que persiste y que se resiste al olvido. “Tu voz/ tu voz/ tu voz existe”, escribe Juan Gonzalo “Tu voz, tu dulce voz, tu voz persiste” y la repetición, como un veloz canto rodado sobre la superficie del agua, es sincera, es un acto ritual en donde, de tanto nombrar la palabra, se vuelve cierta.

Pero queda la sospecha de que Juan Gonzalo Rose permanecerá en la memoria popular no por su labor poética, apuntalada por excelentes libros de poesía —12 en total—, sino por sus contados valses llevados por magnéticas ondas hasta recintos extraños donde nuevamente se ve renacer su sombra serena.

Juan Gonzalo, poeta, comunista, bebedor y solitario, no nació en Tacna, sino en Barrios Altos, cuna del criollismo limeño que alguna vez se imaginó como la suma de las identidades en el Perú. Juan Gonzalo, tierno niño tacneño —porque vivió allí sus años de infancia, los mejores, lo decía con orgullo— había vuelto a Lima para terminar sus estudios y así lo hizo. Ingresó a la Facultad de Letras de San Marcos y, como todo joven por aquella época, tomó posición política. Eran tiempos de posguerra, de luchas contra el fascismo, tiempos del general Manuel Apolinario Odría, a quien los intelectuales le causaban urticaria y que exilió a un gran grupo de librepensadores hacia tierras mexicanas. Allí Juan Gonzalo estuvo con Gustavo Valcárcel entre otros camaradas peruanos, conoció a Fidel Castro y el Ché Guevara, con quienes estuvo apunto de embarcarse en el yate Granma, ese que en 1956 desembarcó e inició la revolución cubana. César Lévano, amigo del poeta, recuerda que en una conferencia éste dijo “fracasado como guerrillero me dediqué a bohemio” y así lo hizo, porque se ha de saber que cuando un poeta dice algo, lo hace de inmediato.

Y Juan Gonzalo de puro bohemio, de puro triste y romántico, se hizo involuntariamente una imagen de trágico, depresivo, oculto en el silencio de su cuarto. No debiera hablarte de estas cosas. / Debería decirte: / La mañana es bella. / La tarde es bella. / La noche es bella. / Y al escucharme, / tú sonreirías”. pero nadie sonríe viendo tanto dolor tallado en un solo hombre. Lo comprueba con creces César Hildebrandt quien en 1980 lo entrevista. ¿Alguna vez usted ha sido feliz, Juan Gonzalo? pregunta Hildebrandt. No, no he conocido lo que es la verdadera felicidad.

No obstante, su labor como compositor era otra “Yo quiero que mis valses los cante el pueblo.” había dicho. Y en el canto popular siempre habrá algo de algarabía, de vulgar desborde, innato en la música criolla; por eso es jarana, por eso vibra la guitarra, traquetea el cajón y se canta, la gente canta. Más de 25 años después de su muerte, los valses de Juan Gonzalo Rose permanecen inalterables en el imaginario del pueblo. Tu voz, tema interpretado en un principio por Tania Libertad, cónyuge estacionaria del poeta, y llevado a la sensiblería popular a través de la siempre joven Lucha Reyes, es un himno para el solitario, para quien puede en la soledad, oír voces.

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Existe. El poeta más criollo junto a Tania Libertad (Foto: Carlos Domínguez)

El vals Tu voz, escrito en medio de su agonía e interpretado por Tania Libertad.

TU VOZ* Vals

Juan Gonzalo Rose – Víctor Merino

Está mi corazón

llorando su pasión, su pena

y la antigua condena

escrita por los dos

Afuera creo ver

tu sombra renacer serena

bajo aquel mismo sol

que un día te llevo tu voz

Tu voz, tu voz, tu voz

tu voz existe

Tu voz, tu larga voz

tu voz persiste

Anida en el jardín

de lo soñado

inútil es decir

que te he olvidado.

Juan Gonzalo triste, sirviéndose en el más criollo de los rincones un vaso de cerveza. Cuántas veces el Bar Palermo o El Juanito lo habrá visto caer de tanto dolor, de tanta poesía inacabada estallándole en los ojos. Cuantas veces recordaremos su nombre, su voz, su dulce voz que ahora existe, porque se ha de saber que cuando un poeta dice algo, ese algo, de inmediato, existe.

El tema del amor es inherente al ser humano y, por esta razón, es universal en la poesía. Pertenece a todos los lugares del mundo y a todas las épocas de la existencia humana. Creemos que, en ese sentido, su origen tiene el mismo misterioso origen del lenguaje:Nace con los primeros impulsos verbales, en un afán inevitable de comunicación. Se vive y se muere intensamente, envueltos en el amor.
Juan Gonzalo Rose (Tacna, 1928-Lima,1983)
Poemas:

CARTA A MARIA TERESA

Para ti debo ser, pequeña hermana,
el hombre malo que hace llorar a mamá.

Yo me interrogo ahora
¿por qué no he amado sólo
las rosas repentinas,
las mareas de junio,
las lunas sobre el mar?

¿Por qué he debido amar
la rosa y la justicia
el mar y la justicia,
la justicia y la luz?

Fui un niño como todos.
También mi infancia
la atravezaba un río
y tenía una hora misteriosa
en la cual las palomas
a mi alma obedecían.

Pero me preguntaba
¿por qué en mi calle
la alegría es un viento
fugaz e inesperado?,
¿Por qué no siembran trigo
también sobre mi pecho,
si aquí en mi corazón,
todas las noches
se desbordan los ríos?

Por eso fue la noche
el rostro de mi madre,
astro de cera y llanto
en el cielo apagado de mi celda;
por eso me negaron
el Perú en mi desvelo,
y vanamente grito:
devolvedme mi patria,
devolvedme mi escuela de palomas,
mi casa frente al mar,
devolvedme su calle más pequeña;
su lámpara más rota,
su más ciego lugar.

A pesar de todo esto,
para ti debo ser, pequeña hermana,
el fantasma que vuelca
la sal sobre la mesa,
el mal hado que rompe
las puntas de los días:
y es que a ti te hace daño
ver llorar a mamá .

Mas una tarde, hermana,
te han de herir en la calle
los juguetes ajenos;
la risa de los pobres
ceñirá tu cintura
y andando de puntillas
llegará tu perdón.
Cuando esa hora suene
es que amarás las rosas,
las mareas de junio,
el jardín de diciembre
donde los niños van;
es que amarás mis sueños
y mis cosas,

¡Sabrás por qué se rompe
fácilmente
por la mitad el pan!

Cuando esa hora suene
y se empadrine en mi padre mi orfandad,
iremos de la mano
por las calles de Lima,
en trinidad de gozo:
la risa de mamá.

PRIMERA CANCIÓN

No he inventado ninguna melodía.

Los que amaron dirán:

“Conozco esta canción…

y me había olvidado de lo hermosa que era…”

Y habrá de parecerles

la primera

canción con que soñaron.

GEOGRAFÍA IMPLACABLE

Mi corazón limita con el mar,

por las noches;

con tu amor,

por mi cuerpo.

Entre islas fragantes y tus manos pequeñas

mi distancia se extiende.

A veces en los vientos marineros me pierdo,

a veces en los actos de tu vida

me encuentro.

A veces yo confundo tus brazos en la sombra

con un blanco archipiélago,

a veces en tus ojos diviso el mar abierto.

Si me ausento no vayan

a las altas montañas:

buscadme entre las algas de la mar más cercana,

o en los bosques de sombra que derrama su pelo.

Si me muero, buscadme

en las altas montañas.

Cual un ave sombría

me hallaréis en la nieve

largamente dormido.

Sin saber si me han muerto de la mar las nostalgias,

o la gran marejada que desata su olvido.

QUINTA CANCIÓN

Por tu ventana dormida

entra una rama de cielo;

en esa rama hay un trino;

en ese trino, un secreto.

Si te lo digo despiertas.

Y si despiertas, no puedo,

por tu ventana dormida

entra mi rama de cielo…

LAS CARTAS SECUESTRADAS

Tengo en el alma una baranda en sombra.
A ella, diariamente me asomo, matutino,
a preguntar si no ha llegado carta;
y cuantas veces
la tristeza celebra con mi rostro
sus óperas de nada.

Una carta.
Que me escriba una carta la que me hizo
los ojos negros y la letra gótica,
que me escriba una carta aquella amiga
analfabeta de pasión cristiana;
duraznos de mi tierra: que me escriban,
y redacte una carta pequeñita
mi hermana abecedaria y pensativa.

Muertos los de mi infancia
que se fueron
dormidos entre el humo de las flores,
novias que se marcharon
bajo un farol diciendo eternidades,
amigos hasta el vino torturado:
¿No hay una carta para Juan Gonzalo?

Si no fuera poeta, expresidiario,
extranjero hasta el colmo de la gracia,
descubridor de calles en la noche,
coleccionista de apellidos pálidos:
quisiera ser cartero de los tristes
para que ellos bendigan mis zapatos.

Que los cojos me narren su muleta,
y el enfermo me cuente de su almohada,
y me pidan prestada mi sonrisa,
pero en carta de amor certificada.

El día que me muera: ¿en una piedra?
el día que me duerma: ¿en una cama?
que me llenen de cartas la camisa
para asfixiarme de palomas blancas.

También de palomar se muere un hombre,
cuando sabe vivir por una carta.

TU PERDICIÓN – VALS CRIOLLO.

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Tu Perdición, vals criollo del Perú. La versión original de este vals de Augusto Polo Campos y estrenado por Los Troveros Criollos (Lucho Garland, Pepe Ladd y Humberto Pejovés) en 1957. 

Esta grabación de Los Troveros Criollos, perdida luego de la separación del grupo en 1961, es recuperada en un excelente cover, que hicieran mucho después el inolvidable Arturo Zambo Cavero y Oscar Avilés. 

Tu Perdición pertenece a la época de oro de Augusto Polo Campos, como compositor.

Tu perdición de Jorge Pardo http://www.deezer.com/track/92586590

El audio que acompaña esta interpretación pertenece a Jorge Pardo cantautor peruano, está canción esta incluida en su último disco en Homenaje a los grandes de la música criolla como son Arturo Zambo Cavero y Oscar Avilés. 

TU PERDICIÓN – LETRAS

En un rincón del arrabal la vi rodar 
y sus ojitos verde mar tenían huellas de llorar. 

Marchita flor que ya perdiera su color 
por un capricho del amor que la dejó en la perdición. 

Sola quedó desamparada y sin amor, 
y sólo Dios sabrá si tiene salvación. 

Y en un rincón del arrabal tendrá que estar 
su corazón no puede amar, ha de morir sin olvidar. 

Tan sólo yo que la quería y la adoré, 
al verla así también lloré, como la noche en que se fue.

Recuerdo – Ismael Serrano.

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Me levanto temprano, moribundo. 
Perezoso resucito, bienvenido al mundo. 
Con noticias asesinas me tomo el desayuno. 

Camino del trabajo, en el metro, 
aburrido vigilo las caras de los viajeros, 
compañeros en la rutina y en los bostezos. 

Y en el asiento de enfrente, 
un rostro de repente, 
claro ilumina el vagón. 

Esos gestos traen recuerdos 
de otros paisajes, otros tiempos, 
en los que una suerte mejor me conoció. 

No me atrevo a decir nada, no estoy seguro, 
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos, 
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros. 

Pero creo que eres tú y estás casi igual, 
tan hermosa como entonces, quizás más. 
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad. 

Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores, 
del interrogante en tu mirada. 
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres, 
jóvenes promesas, no, no teníamos nada. 

Dejando en los portales los ecos de tus susurros, 
buscando cualquier rincón sin luz. 
“Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro”, 
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú. 

En las noches vacías en que regreso 
solo y malherido, todavía me arrepiento 
de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo. 

A ahora que te encuentro, veo que aún arde 
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde 
para nacer de nuevo, para amarte. 

Debo decirte algo antes de que te bajes 
de este sucio vagón y quede muerto, 
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte, 
que antes de rendirnos fuimos eternos. 

Me levanto decidido y me acerco a ti, 
y algo en mi pecho se tensa, se rompe. 
“¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?” 

Y una sonrisa tímida responde: 
“Perdone, pero creo que se ha equivocado”. 
“Disculpe, señorita, me recuerda tanto 
a una mujer que conocí hace ya algunos años”. 

Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento, 
aburrido vigilo las caras de los viajeros, 
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Gota De Lluvia

Gota De Lluvia

¿Has amado a alguien? –embriagado por la afluencia de sentimientos, pregunto.

-Así como se escribe en los libros, sí.

-Trata entonces de sentir todo, incluso el ritmo de nuestros ímpetus y pinta con frases sobre un lienzo imaginario aquello que resuene como un himno desde tu espíritu, desde tu corazón, desde tus entrañas. Busca y encuentra su propia melodía a cada sensación que te producen mis besos y mis caricias. Yo soy ahora un instrumento que dirigirás a tu gusto para producir una sinfonía. Digítame como te plazca y crea tus primeros acordes. No pienses, no razones, improvisa sin miedo cada nota y píntala sobre ese lienzo aún en blanco. Llénalo de dulzura, de furia, de dolor y sobre todo de placer. Haz poesía. ¿Lo entiendes? Hazla ahora’. La noche se apodera de la habitación y nos es cómplice e infinita.
En la relatividad del tiempo; la relatividad del ser y estar aquí ahora en nuestro lecho amándonos.

-Acércate. Construí un castillo de arena sobre la playa y así vivir en una de sus torres. Hace tiempo abandoné la ciudad encendida sobre los acantilados, aquella en cuyas grandes avenidas y estrechas callejuelas nos contiene pero aún no nos comparte. Si te escondes cuando el Sol se apaga la Luna puede iluminarte. Eres tan linda a contraluz. No difumines tu rostro con la brisa del mar. Sirena del crepúsculo, búscame. Tarde puede ser mi nombre pero déjame acariciar al menos tu rostro. Cántame o susúrrame al oído la frescura de tu belleza. ¿Qué hora es? Tan temprano para ti. Deja que me acerque. Ondula tus bordes. Con tu aliento esparce mis partículas hacia el infinito. Hazme pertenecer al todo y ser libre de las partes. Habitar en los espacios, al otro lado de mis muros. Quédate a mi lado en este sueño al menos hasta el amanecer. Contemplemos la mar: dos amantes abrazados bajo las sábanas, rodando y rodando, desde el otro lado del mundo, haciéndose el amor. ¿Cuál es tu nombre? ¿Me prometes volver en otro sueño? Aquí estaré siempre en mi castillo. Esperando en el romper de cada ola las huellas de tus pasos en la arena mojada; tal vez para contemplar otra noche estrellada o quizá para recorrer los caminos del mundo tomados de la mano.

agosto 21, 2015

Versos con gratitud y cariño. ( A Sara Van)

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Te escribo entre notas, y cálidas valoraciones; donde al abrigo de letras, donde poemas al borde,
donde cuentos de mil penas,
donde el tiempo no sé mide, donde el espacio no consta,
donde se acunan los versos y el verbo es prisión,
donde el espejo es la imagen del otro,
donde silencio y mensajes, donde cordura y pasión.
Te lo ruego,
dale a tus letras la fuerza
que le faltan de tu firma,….
quédate en esta quimera
que invade y sin remedio
se extiende
.. ..
Arropate en valor,
muda tu puño en letra
y derrota a la vida maltrecha,
¡adelante, derriba, derriba!
a la torre en la que penas;
.. ..
Hay un trozo de tu vida
a fuego prendido en la fragua
que me esculpe,
que da vida a esta vieja armadura.

Que me quedo con las rosas
y el corazón pintado
entre nubes de colores,
sabor de Madrid, perfumes de magnolia muy peruanos que te siguen extrañando.
Y pedazos de amores
al otro lado del charco.
.. ..
Me quedo con la poesía
con las manos llenas
y los ángeles de la guarda –te lo juro, los he visto
entre nosotros están, luz en la niebla.!

Para quien escribe, crea, canta, en un lenguaje lleno de imagines, metáforas y contra-sentidos para narrar la vida con una sensibilidad extrema.
Y es ahí donde he desnudado el sentido oculto de sus coplas y su musicalidad; donde entiendo y desentiendo, para enredarme y desenredarme en el verso sin fin, que es su universo.

octubre 16, 2014

EL MENSAJERO MENGUANTE

¿Has escuchado la presencia de la muerte bajo las estrellas, en una límpida noche de Luna llena? ¿Ciertamente a la sombra de las Sequoias sempervirens de concreto; a la vera de los riachuelos y bajíos de asfalto? Cuando no tienes idea de nada y sólo te encierras en el virtuosismo de tu burbuja. Cantando fanfarronadas colgadas en pentagramas de hilo dental. Y voces del ego para agradar sin decir. Miedo al qué dirán si te atreves a explorar el dolor.
Mi amigo el Ángel menguante, aquella noche, me visitaba. Amigo “El Menguante”, había descifrado con acierto mi estado de ánimo. Pero él jamás podría tener la más mínima idea de lo que miraban mis ojos dentro del cajón de la cómoda en donde guardo mis blusas. Justo escondida debajo de cinco de ellas; muy bien planchadas, dobladas  con el cuello almidonado; el frasco blanco. Me costó trabajo adquirir su contenido.  Pero al fin las había adquirido. Menguante, rimbombante, singular y glotón yacía en mi biblioteca, (“¿Te vas a suicidar con un arma de la Segunda Guerra Mundial?”) apenas pudo articular su pregunta sin dejar de masticar un buen trozo de pizza suprema de masa gruesa y rellena hasta los bordes con queso parmesano, cheddar y mozzarella que le había guardado. “Ya sabes cómo me apasiona todo lo que tenga que ver con esa etapa de la historia moderna”, pero sería muy desconsiderada para con nuestros vecinos despertarlos a las tres de la mañana con el estruendo de algún estallido. Respondí con cierta exultación incontenible.
(“¿Más escándalo de tu secreto a voces? Por favor. Relájate y déjame contarte algo que leí y comprendí por ahí en un libro antiguo de la biblia…del libro de….)
“Mira, déjame en paz.” (“¿Paz? Ningún escritor desea paz. Tranquilidad para expresarse y publicar pero ¿Paz? Ni siquiera la Biblia habla de paz sino de creación. La humanidad entera detesta la paz empero la evolución a cualquier precio. El Universo nació de un estallido, no de un bostezo….”), respondió llenándose la boca con el último bocado del primer triángulo de la redonda y suculenta pizza ordenada para doce personas. Me abstuve de hacer cualquier comentario alusivo a su voluminosa figura neo porcina. (“Ahora debes escribir algo,… escribir algo de la nada” ). “La nada, es algo, si la quieres ver…” (“Mentira. La nada es algo aun sin verla”). “Está bien, cerraré mis ojos y al hacerlo no escribiré nada y sólo veré oscuridad.” (“La oscuridad es algo, sino, ¿Cómo la distinguirías de la claridad?”) “¡No sólo veré oscuridad sino que tampoco escribiré nada!” (“¿Estarás inactiva?”) “Sí.” (“Ya es algo. Te dejará pensar. Pensar, es hacer algo”). “¡Oh, basta! ¡No escribiré, no veré, no pensaré, y sabes por qué!” (“Ni idea”) “¡Porque me tragaré todo este frasco de pastillas para dormir y moriré! ¡Y no me digas que morir también es algo porque ya no te podré responder porque los muertos no hablan y son absolutamente nada!” (“Serás un ser en la nada. Por tanto existirás en una dimensión llamada nada”). “¡Ah caray! Que Ángel tan trascendencial ; que conmovedor. ¿Empezarás a hablarme de los cuatro evangelios o querrás que me vista con una sábana naranja y que de saltitos con la cabeza rapada?” (“Oh, por Dios. No antes ni después de almorzar”). “¿Dios?” (Si DIOS! Al menos dale el beneficio de la duda; no seas tan nihilista”).
“Cada quién elige su propia forma de morir, Menguante”, dio un sorbo de su vaso de refresco : (“Oh, claro que sí, Dr. Shipman-Kevorkian”), cogió otro triángulo del redondel de champiñones, chorizo, cebolla, piña y demás chatarra calórica. “Menguante, ¿podrías atenderme unos instantes sin masticar?”, sabía de mi mirada directa a sus ojos y la tensión de mis músculos faciales cuando empezaba a molestarme y a hablar en serio. Dejó sobre un plato la mitad del borde de la masa gruesa rellena de los tres quesos y se limpió la boca y las manos con una servilleta de tela. (“La escucho, mein reichf&hrer”). Cargué una silla y la coloqué junto a la de él en un ángulo que me permitía verle la mitad de rostro y cerca de su oreja izquierda si deseaba inclinarme hacia él. “Se trata de mis arreglos post mortem, que deseo tu sepas cumplir al pie de la letra, según he impreso en este documento guardado dentro de este sobre manila”. El Ángel Menguante  deshizo el ángulo y me miró estupefacto, de frente a la cara, inclinándose, respirando y yo casi inhalando su aliento a orégano y peperoni: (“¿No querrás que cabe una zanja en tu jardín y te haga barbacoa junto a tu perra Grayci e?”). Sonreí. “No seamos tan literales, Menguante”, respondí. (“El suicidio, mi querida Janet, es puro escapismo para los cobardes, y tú eres una escritora chiflada pero no una cobarde.”) Tomó un sorbo de refresco: (“No sé de qué otro estúpido dolor estés queriendo escapar ahora, pero tu guerra con la vida todavía no la has perdido. Mira a tu alrededor. Por Dios santo, amiga, tienes todo lo que un escritor necesita para desarrollar su talento: una biblioteca tan grande como la de Alejandría, soledad que es igual a tranquilidad, sin hombre ni críos que fastidien a tus musas y chucherías de vejeta loca y amargada.”) Se puso de pie con algo de esfuerzo. Haciendo una silenciosa pausa. (“Uhmm…. Sabes pensándolo bien…. Tal vez pueda conseguirte la Luger, relanzada por la compañía Mauser en 1999, por el centenario de la creación de la pistola. Esa Luger, la P08, de producción limita.”) .“¿Una Luger Parabellum? Acaso a parte de ser usted un Ángel ¿Es usted coleccionista?”. Frunció el entrecejo, achinando la mirada, con una leve sonrisa de medio lado, chisgo los dedos y ahí estaba la Luger P08,(“¡Coge esta pieza de museo en el acto!”)’ ordenó. Me levanté y tome la pistola de sus manos. Mientras la examinaba, di media vuelta y encontré a Menguante empujando y acomodando mi espejo de dos metros con sus peculiares patas de araña y enmarcado con  ornamentos  de bronce. (“¡Rayos! Sí que es pesada esta porquería”), exclamó, adjetivando como siempre, otra de mis chucherías. (“¡Listo! Creo que está bien aquí, lejos de las ventanas”.) Dio un gran suspiro y resopló agotado. (“Ahora párate aquí, en frente de tu propio reflejo”.) Lo miré extrañada. (“Vamos a ver”), (continuó) (“entrégame esa Lunger”). Se la di sin dudas ni murmuraciones. Se puso de pie y sosteniéndola con ambas manos se quedó admirando a la Luger por unos instantes. (“¡Por Wagner! Sí que es hermosa esta Valquiria asesina”) Exclamó, sin dejar de escudriñarla con sumo cuidado. “Está en automático. ¿Quieres ir al cuarto para que la pruebes?” (sugerí entusiasmada) “Lo he acondicionado para mi post muerte”. Empezaba a darme la vuelta cuando ordenó con un grito: (“¡Estás loca! Tómala y prepárala para que sólo de un disparo”). La cogí e hice los ajustes tal como me había enseñado. Antes pregunté: “¿Quieres que me mate en mi biblioteca?” Me lanzó una mirada de disgusto e inesperadamente soltó una carcajada. (“¡Burra!”.) Me calificó antes de tomarme de un brazo. (“Ven y párate aquí. A esta distancia. Justo aquí”). Me jaloneó con algo de brusquedad a unos tres metros del espejo y de mi propio reflejo en él. Me vi parada con mis pantalones jeans azules y mi camisa negra flotando sin haberla acomodado. Mi mano derecha sostenía la Luger apuntando hacia el piso muy cerca de mis zapatillas blancas con ribetes también anegros. Estaba despeinada y mi rostro tenía una expresión bobalicona. ¿Se supone que debería ver mi propia muerte? El Ángel, se colocó detrás de mí canturreándome al oído derecho: (“¡Hojotoho! ¡Hojotoho! ¡Heiaha!”.) Sujetó mi codo y levantó lentamente mi brazo derecho hasta llegar a apuntar a mi otro yo que también me apuntaba ya. (“Vamos, aprieta el gatillo y dispara. Es el ocaso de tus estúpidos dioses y leyendas”.) Quise zafarme pero su otro fornido brazo ya me sujetaba con más fuerza. (“¡Hojotoho! ¡Hojotoho! ¡Heiaha! No hay resurrección sin muerte. No hay esperanza de una nueva vida si no matas a esa cobarde que sólo es un pálido reflejo de tu verdadera fortaleza. ¡Hojotoho! ¡Hojotoho! ¡Heiaha! Dispara, ¡Dispara!”.) Su grito hizo dar un respingo a mi reflejo, pero no disparó. ¿Debía hacerlo yo primero? “¿Quién matará a quién?”, pregunté. (“Quien dispare primero lo sabrá”), respondió. “¿Y los vecinos? ¿Qué pensarán los vecinos al escuchar el estruendo del disparo?”. Mis sensatos cuestionamientos, temerosos y entrecortados no aplacaron otro de sus gritos: (“¡Hojotoho! ¡Hojotoho! ¡Heiaha! ¡Dispara! ¡Vives en una casa repleta de libros y un jardín de media cuadra; los vecinos al escuchar pensarán que te cayó mal la cena y te soltaste una soberana flatulencia! ¡Dispara!”.) Cerré los ojos, me mordí el labio inferior y al disparar el arma reculó de tal forma que me hizo darle un codazo a Menguante  en el estómago que lo hizo tambalearse y, por tenerme tan sujeta, caímos uno encima de la otro al suelo mientras se hacía añicos el gran espejo con la imagen reflejada y ahora desperdigada por todo el salón. Me tomó unos segundos y a Menguante reaccionar. (“¡Levántate Lázara, que me aplastas la digestión!”). Giré tumbándome en el suelo y ambos empezamos a carcajearnos sin parar. El Ángel incorporó su voluminosa magnificencia y, ya sentados, mirando el destrozo, nos sacudimos y ayudamos a ponernos de pie. La Luger, reposaba a mi costado. (“¿Sabes cómo descargar esa cosa?”), preguntó entre risas. “Sí,” respondí. (“Pues ponle el seguro y sácale todas las balas; sí que es sácale todas las balas; sí que es peligrosa esa Valquiria”.) Obedecí la sugerencia en el acto. Ahora ponla dentro de esa bolsa, amárrala y me la das. Parto a Londres la próxima semana y la revenderé en Sotheby’s. El dinero en tu cuenta bancaria y mi comisión en la mía”), sentenció burlón. “Nada es gratis eh Menguante”, suspiré. (“Sólo mi amistad y mi cariño, pedazo de alcornoque. Ahora escribe mientras yo termino de engullir mi suprema pizza”.) Me quedé mirándolo coger otro triángulo de carbohidratos y llevárselo a la boca. “Te quiero mucho Ángel Menguante”, se lo dije de corazón mientras masticaba goloso. (“¡Escribe Siegmund, escribe!”)

marzo 15, 2014

CELEBRAMOS EL TRIUNFO ABSOLUTO DE LA HEMBRA HUMANA EN EL ARTE Y LA LITERATURA

prensa

Diario la Industria de Trujillo (Perú) | Sección B4 | Edición del 13.03.2014

Publican en la red antología del evento
“Poesía Hembra”

CONVOCATORIA LA REALIZÓ KARINA BOCANEGRA, DIRECTORA DE ‘DIABLOS AZULES’
Luis Fernando Quintanilla
luisquintanilla@laindustria.pe

El término ‘hembra’ sonaba fuerte para una convocatoria poética. Pero eso era justamente lo que quería lograr Karina Luz Bocanegra, la irreverente poeta y gestora cultural que dirige la asociación cultural ‘Diablos Azules’, cuando en marzo del año pasado lanzó la convocatoria en la red para conformar una antología internacional. La literata quería desaparecer el término ‘poetisa’, que es un vocablo despectivo, y ‘femenina’, que suena a mujer sumisa, entregada, noble y otras características ‘atribuíbles’ a la mujer.
La respuesta fue abrumadora: se recibieron cerca de 100 postulaciones provenientes de mujeres escritoras de Argentina, Colombia, España, Rep. Dominicana, Venezuela, México, Uruguay, Perú, E.E.U.U., Puerto Rico, Chile y El Salvador.
«La Antología Literaria Internacional ‘Poesía Hembra’ nació de un sueño azul cuando muchas puertas se nos cerraron y tuvimos a bien construir ventanas gigantes por donde entrara la luz de la Revolución, acompañada de un nuevo amanecer donde la hembra humana exista plenamente», señala Karina Luz Bocanegra.
Ella fue la encargada de seleccionar los mejores poemas, teniendo en cuenta como criterios la calidad literaria, la originalidad, el estilo y el mensaje. «La idea era rendir un homenaje por el Día de la Mujer este 2014, pero dando enfoque positivo», precisa la gestora cultural.
Finalmente, las poetas que quedaron en el tamiz final fueron: Anahi Duzevich Bezoz (Argentina), Andrea Del Pilar Naranjo Morales (Colombia), Angélica Hoyos Guzmán (Colombia), Berenice Pacheco Salazar (Rep. Dominicana), Dira Martinez Mendoza (Venezuela), Eugenia Elizondo (México), Eugenia Sánchez Acosta (Uruguay), Margarita Díaz Chávez (Perú), Pamela Rodríguez (Perú), Patricia K. Olivera (Uruguay), Taty Torres Díaz (Chile).

Lanzamiento Mundial
La antología fue lanzada al mundo virtual el sábado 08 de marzo, fecha desde la cual puede verse en forma gratuita en la web.
«El día del lanzamiento tuvimos más de 500 visitas en la página web, ha sido una respuesta que me ha sorprendido, y las mujeres literatas buscan espacios y se emocionan cuando ven que son consideradas en toda su magnitud», refiere Bocanegra.
La poeta descarta una publicación de la antología en un libro físico, pues señala que prefiere evitar las incomodidades de buscar auspicios; más bien, dice que el ciberespacio ofrece una ventana mundial para que los textos de estas poetas ‘hembras’ puedan ser leídos y apreciados por cualquier persona.
Asimismo, tiene proyectado traducir todos los poemas antologados al inglés para llegar a un universo más amplio de lectores.
«La Literatura como universo sublime inenarrable necesita de la iridiscencia que habita en lo que llamamos POESÍA. En este plano físico no alcanzaremos a cognocerla; sin saber lo que ella significa, plasmamos en nuestro limitado lenguaje destellos del alma humana.», reflexiona la escritora.
En este contexto, argumenta que esta convocatoria poética de mujeres reivindica a personajes que lucharon por el desarrollo del género femenino en la sociedad, tales como Flora Tristán, Juana de Arco, Santa Teresa de Ávila, Mary Wollstonecraft, Jane Austen, entre otras.
«Estoy agradecida por tan elevada calidad literaria, saludo enérgicamente a todas las postulantes y las invito a continuar el derrotero esencial que define su existencia si es genuino y auténtico, concluye Bocanegra.

!ELDATO
Versos en la web

Los poemas de las 11 escritoras seleccionadas, que cuentan con el prólogo de la escritora liberteña Dina Sánchez Baca, puede verse en la página web: http://antologia.diablos-azules.org.
!MÁSINFO
Nuevos proyectos
La escritora Karina Luz Bocanegra, directora de la asociación Diablos Azules, dice que está programando un nuevo libro de poesía denominado El Ángulo Abierto de la Noche que será publicado próximamente.
!TENGAENCUENTA
«Ser mujer es mucho más que un constructo cultural sometido a los deseos masculinos, es mucho más que ser un ente receptivo y creativo, es mucho más que ser un útero y un consuelo, es mucho más que ser poeta o artista. ¡Que brille la noche! La noche es nuestra, el miedo no existe, la vida aúlla con satisfacción, nos espera. Mujeres del mundo, mis palabras son suyas, y mi lucha, ya no es sólo mía. Diablosazules es un vehículo cualquiera para alcanzar la revolución cultural.» (Pasaje del manifiesto Diablos Azules).
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Fuente: Diario la Industria de Trujillo (Perú) / Sección B4 / Edición del 13.03.2014

Mención Azul:
Agradecimiento a Luis Fernando Quintanilla, destacado periodista del diario La Industria, por su amplia y vivificante cobertura. ¡Que brille la noche!

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Las mejores voces de mujeres artistas de la palabra en Latinoamérica: http://antologia.diablos-azules.org/

FUENTE: DIABLOS AZULES

marzo 15, 2014

Antología Poética Internacional “Poesía Hembra”

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Este pasado 8 de marzo, conmemorando el día Internacional de la Mujer, se lanzó oficialmente la Antología poética Internacional “Poesía Hembra” convocada por el movimiento cultural Diablos Azules.

En las que tuve el honor de participar junto a excelentes poetas mujeres:

Anahi Duzevich Bezoz (Argentina)

Andrea Del Pilas Naranjo Morales (Colombia)

Angélica Hoyos Guzmán (Colombia)

Berenice Pacheco Salazar (Rep. Dominicana)

Dira Martinez Mendoza (Venezuela)

Eugenia Elizondo (México)

Eugenia Sánchez Acosta (Uruguay)

Margarita Díaz Chávez (Perú)

Pamela Rodríguez (Perú)

Patricia K. Olivera (Uruguay)

Taty Torres Díaz (Chile)

“La Antología Literaria Internacional “Poesía Hembra” nació de un sueño azul cuando muchas puertas se nos cerraron y tuvimos a bien construir ventanas gigantes por donde entrara la luz de la Revolución, acompañada de un nuevo amanecer donde la hembra humana exista plenamente. Un mundo donde los hombres abdiquen de sus esfuerzos por asesinar a la otra mitad del mundo sin propósito ni fundamento.

Abogamos por una sociedad donde la Justicia sea un Templo para descansar en compañía de la Verdad en contemplación de la Belleza, aquélla que deviene de un soplo divino emitido de esferas superiores que nos sobrepasan.

La Literatura como universo sublime inenarrable necesita de la iridiscencia que habita en lo que llamamos POESÍA. En este plano físico no alcanzaremos a cognocerla; sin saber lo que ella significa, plasmamos en nuestro limitado lenguaje destellos del alma humana” Diablos Azules.

Mil gracias, DIABLOS AZULES todo un honor participar en esta Antología POESÍA HEMBRA! Gracias por la oportunidad y felicitaciones a todas las mujeres poetas seleccionadas.

Pueden disfrutar de esta colección poética, clickeando los siguientes banner:

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